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sábado, 9 de enero de 2010

"What're you gonna do...SPLASH me??"


Hoy es el día en el que os cuento que…

…hay un nuevo animal en mi casa.


Su nombre es Crispi El Intrépido, también llamado hijo o de usted. Habla entre pitidos y ronroneos (ah pero, ¿es un perro? Erróneo, es una cobaya); tenemos tanto en común que me comería hasta su comida, y el la mía (amigos, es herbívoro). Es un vividor de la vida, come y duerme. Y por hacer, ni juega. Que me dedico a ponerle enriquecimiento ambiental y lo único que hace con él es pasar por encima. Por encima de los rollos, de las botellas de plástico y de las casitas. Preocupada me hizo volver a la tienda, que mi animal estaba deprimido, que no me come, que está muy delgado (frases sacadas de cualquier manual de Cómo ser una buena abuela). Y me dijeron, casi casi con una palmada en el hombro, que él era así. Pero como yo sé que no, no me cansaré jamás de torturarlo con deportes de riesgo. Y aquí tenéis la prueba.


Crispi, a 0 km/h por el comedor de mi casa


Esta entrada, ya que hablo de confesiones, es una clara evasión del trabajo interesantísimo que seguro os encantaría leer. De momento ya he visto dos capítulos de lost, hecho un bailongo cutre por la habitación (actividad que hacía mucho antaño pero que en la actualidad la pereza y la dignidad la disuelven), comido cereales (y sin hambre, que es más triste)…

Pero vamos a ver, ¿cómo me puedo concentrar, si en mi teclado la tecla de la “y” no está (sólo hay un mini botón que es como un grano con muelle), la coma está enganchada con celo (cosas de Bebito) y encima (¡ENCIMA!) son rebajas? Si es que una así no puede…


Besos de depresión post navidad


Qué de vida, la del "Aging is a complex process in which organisms undergo general or specific decline and deterioration of multiple organs and systems (Raz, 2009), with an increase in ischemic heart, hypertension and cerebrovascular diseases (Epstein, 1996); neurodegenerative diseases, including changes in the hippocampus that may lead to cognitive decline (Rádak et al., 2001; van Praag et al., 2005), and neurological disorders, such as Alzheimer’s disease (Kramer and Erickson, 2007); as well as metabolic dysfunction, strongly related to oxidative stress (Sureda et al., 2006; Bronikowski et al., 2002)". QUÉ NO SE COPIE NADIE, QUE ES MI TRABAJO Y POR ÉL MA-TO (qué campanadas, con la Esteban. Eso sí que no me lo esperaba)


Escenita de la semana (en la copistería):

- serán 'tantos' euros

- no... soy de psicología médica (código "paga la empresa")

- ay, es que te veo tan jovencita siempre que...¡se me olvida! Perdón

- jijiji (mirada al suelo, evitando a los alumnos de medicina) (eso es mentira; será que no me gusta pavonearme al más puro estilo "yo sé de alguien que no paga las fotocopias mwhahahaha")

martes, 15 de diciembre de 2009

8. We love to take pictures and when we want to take several it’s because we want cute ones of you or us to show off to other people


Ayer sentí una vergüenza importante.

Resulta que estábamos haciendo un seminario en la clase de Máster, y éramos un cojón y medio de post-estudiantes. Ya hacia el final de la clase, el profesor se fue paseando para ir cogiendo los títulos de los proyectos y así analizarlos de forma crítica.

Cuando me tocó apuntarle mi título, ya presentado en el blog como "Feeling younger: impact of voluntary exercise on cognitive function in SAMP8", el hombre se quedó bastante impactado. Es un profesor muy crack, un tanto chulesco, que si no le caes bien o no le gusta tu trabajo, ya puedes ir cogiendo tu autoestima y meterla en el bolsillo, porque la va a atacar. Sin embargo, el título le encantó. Y empezó a soltar una serie de (pero él sólo) "WOW, QUÉ CAÑA. ERES CAÑERA. ERES ARRIESGADA! ME GUSTA", que esto en situación de cama habría quedado distinto, pero no, era en clase. Total, que ahí me teníais muerta de vergüenza, sobretodo porque días antes lo presenté en casa y se rieron de mi. "Mirad qué título he pensado... bueno, es un esbozo, pero es corto, se adapta a la revista target, expone bien la relación entre variables y tiene gancho". Y, directamente, se burlaron de mi. Ridiculizada por mi familia. Y me dije "OK, no voy a contar nada más científico en casa, que no me entienden". Y por fin en la uni alguien sí me entendió.

Una vez pasamos al comentario en público y el profesor, de nuevo, me presentó como el "título que más le había gustado; título que lo he leído y... JUM, JUM (sonidos aproximados), me han entrado ganas de seguir leyendo" junto comentarios del estilo a "tienes, con perdón, UN PAR DE OVARIOS". Se hizo el silencio en clase. El chileno y sus "¡está filete el título!", entre otras muchas críticas positivas, que incluso ahora me da vergüenza pavonearme de. Porque, a veces, parece que la adulación no vaya contigo. De todas formas, me da fuerzas para seguir con mi trabajo. Y me da fuerzas para que, mi autoestima, vuelva a subir como la espuma de una Guiness.


¿Os he dicho que me cambio los muebles mentales? ¡Tengo la amígdala de reformas!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

I want to be a part of it!

Después del éxito rotundo que colapsó los top-ten de notícias más interesantes el hecho de que mi persona salga en el directorio de la Universidad, me dispongo a hablar de otros asuntos.


Exactamente no sé qué asuntos, puesto que tengo muchos (uuuh, creíida).


Empezaré por mis animales. Un día de estos me van a matar de un susto. Como sabéis (o no), manipulo ratones de un modelo de envejecimiento acelerado por lo que se hacen viejunos de forma más rápida de lo normal (vale, entendemos el concepto de envejecimiento acelerado). ¿Y esto qué supone? Supone que algunos días abro la jaula y me encuentro a alguno cojo, otro ciego, otro calvo, otro que lo lanzo a la jaula y se estampa por tener el tiempo de reacción más malo que un caracol en la salida de la carrera del corteinglés… Son como una caja de bombones; pero bombones del Lidl (lideeeel - leído con voz musical).



Sigo por mi hermano bebé. El tío es un máquina de la danza. Pronto lo llevaré al cásting de Fama. El otro día nos hallábamos él y yo en mi habitación cuando le di al play a “New York, New York”. Para hacer el baile más artístico, me cogí un maxiparaguas y lo sostuve en horizontal por encima de mi cabeza, haciendo movimientos deaquí-aallá. Para mi sorpresa, el muy bebé cogió un lápiz que tenía perdido por el suelo (de esos de recuerdo o para hacer la gracia, que tienen dimensiones del estilo a un paraguas) (la pregunta también sería, qué hacía eso por el suelo de mi habitación; pero de mi habitación puede esperarse cualquier cosa) y con todo el arte del mundo se lo puso encima de la cabeza, justo con la misma posición que la mía, y realizó el baile del Sinatra con una gracia inhumana que hizo casi mearme encima.


Y acabo (porque ya casi se me acaba el turno de secretaria y tengo que ir rápido-rápido hacia el laboratorio) con la aventura en la discoteca gay. Esporádicamente, también trabajo (tengo una colección de trabajos, no os asustéis. Si queréis, podemos jugar a intercambiarlos. Cambio-tengui-tengui-falti) en el guardaropía (nunca entendí ese –pía final, y no guardaropa a secas, pero vamos, que no soy yo nadie para cambiar ahora un diccionario) de las discos donde me mandan, y esta vez tocó la de gays. ¡Y qué subidón de autoestima! Estoy deseando de que sea sábado para volver. “Qué guapa eres”, “Eres una muñequita – Barbie”, "do you speak English? -yes- "You are so so pretty", “eres preciosa”, “eres eres eres…”. Y nada feo, cochino, sucio. Todo hermosuras y besos en la mano. Incluso uno me pidió hacerse una foto conmigo y un boli, para que le firmara en el torso, cual estrella superstar del guardarropía.


Qué de vida, la de las perchas.