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lunes, 8 de marzo de 2010

Let it snow, let it snow, let it snow


He mandado a los renos a escribir este post, mientras yo bajaba al super a comprar turrones. Y es que...¡¡vuelve la navidad!! (ahora los renos aplauden con las orejas, de felicidad)... Siempre me decían, ¿para qué quieres unos renos en casa? Veis, pues por si nieva, listos. Total, que soy la más chula del barrio con mis renos, pero los mantengo ocultos, por si me ven los policías de Papá Noel. Ya sabéis que es ilegal tenerlos en casa sin licencia.

¿Y diréis, a qué viene esto de los renos? Hoy, desde el momento en el que nos han desalojado de la universidad por las nevadas, ya he pensado que todo lo que fuera surrealista valía. Incluso he intentado matar un jabalí al volver a casa (no ha funcionado: el paraguas no era suficientemente bueno como arma... y tampoco he encontrado muchos jabalíes por la calle).


Al llegar al ferrocarril, estábamos todos apelotonados cual Pelotazos en bolsa Matutano (aunque este blog no tenga muchas visitas, ya sabéis que promociono muchas marcas y así es como me gano la vida). Y entonces es cuando ha aparecido La Voz (no era de mi cabeza; era real): "recordad, si el vagón descarrila...". ¡¡WOW, SI EL VAGÓN DESCARRILA, bien descarrilador será!!, he pensado. Y luego me he dicho, "vamos a ver, Sandra, ¿tú que harías si al vagón le diera por volverse Dragon Khan?". ¡Ajá!, opciones:

a) Tirarme al suelo y hacerme una pelota, muy efectivo hacerlo debajo de un asiento. Pero rápidamente me he dicho que no, que sólo me buscaba morir aplastada por algo o alguien. Pero era un buen inicio, así que me he dado un refuerzo positivo: me he palmeado la espalda mentalmente.
b) Fijarte en la rotación y andar con el tren como si fuera la típica atracción cilíndrica de feria que va dando vueltas. Luego he pensado en las estanterías, en el gentío, en las sillas, y me he dicho, no, mejor me quedo quieta, mucho mejor.
c) Y ahora viene la buena: cogerme a la silla como si viniera equipada de nacimiento con ella. Hemos soportado atracciones de parques americanos, no vamos a soportar cuatro tumbos en un trenecito. "¡Bien!, si me pasa ahora ya estoy preparada".

Y vosotros, ¿qué haríais ante tren-que-descarrila?


Qué de vida, la del nevado.



P.D: mañana me fabrico unos patines con botas y cuchillos y me voy patinando hasta el trabajo.

martes, 12 de enero de 2010

Same benefits in brain health seen in aging animals may extend to aging humans

De una batalla infantil sobre "a quién le han traido más cosas los reyes" entre JB y yo, ha nacido el siguiente texto:


Apaleamiento:

- WII FIT (esto me lo trajo papá noel pero creo que es muy digno de repetir en los reyes)
- Termo del starbucks (nunca se es suficientemente fan)
- Mochila (¡la vuelta al cole!)
- monedero con la foto de Bebito (entre esto y que a veces me llama mama, parece mi hijo)
- Antifaz para dormir (inutilizable, pero bien mono decir que se posee, incluso como elemento decorativo cerca de la cama)
- 3 bolis, muy adultos: uno del mickey y los otros dos de adolescente
- Familia totalmente sensibilizada con mi trabajo: peluche de RATÓN y estuche de RATATUILLE (como digo, altamente sensibilizados)
- Elevando al exponente el punto anterior: UNA COBAYA, la cobaya también llamada hija, de usted o Crispi El Intrépido (aconsejo visitar la web sobre cobayas, en especial el apartado de "ESCUCHA A TU COBAYA")
- Un reloj de pared de NY, que todavía no tiene pila pero que está colgado muy dignamente
- Bálsamo labial de vainilla (pesadísima con los cosméticos)
- Un broche porque, ante todo, soy elegante.

Propietaria muy emocionada fotografiando sus regalos



Fotografía que recoge los regalos en general, con la Wii Fit de segundo plano y un estante
muy ordenado con detalles de bebé de tercer plano




...Y DIGO YO, ¡POR QUÉ NO HABRÉ TENIDO LA DIGNIDAD DE HACER UNA ENTRADA CON ESTO!



Y, de un comentario, surgió un post.




Qué de vida, la de usar espacios ajenos para redactar en un propio blog




Iniciativa del día. Titular:
"Plataforma para que contraten a SAWYER en otra serie (POR FAVOR)".

lunes, 28 de diciembre de 2009

Fin de año, y yo aquí perchando



A veeeeeeeer qué os cuento yo…

(algo navideño seguro)

Porque la pereza que da dejar esto unos días y luego volver…



Empezaré con algo no-navideño como es el gran acontecimiento que se ha dado en el hogar de los S.R: BEBITO HA HABLADO. En inglés (aquí viene el inciso donde cuento que me dedico a hablarle el poco inglés que me invento y practico en secciones como Learning English with Sandra).


Bueno, hablar hablar… el pobre ha hecho lo que ha podido. Y las palabras seleccionadas han sido “wora” as “water” y “cuka” as “cookie”. Y qué de contenta me he puesto. Porque últimamente estoy muy de hermana-guay-que-juega-con-su-hermano-que-podría-ser-un-hijo. A veces le da por llamarme mama. Eso sí, en castellano; que vaya un sacrilegio.

Para que veáis, le compré la cocinita Smoby y fue todo un éxito, porque ahora ha
cemos recetas imaginarias deliciosas y un sonido del agua de lo más real (psss), cuando llenamos la olla o el vaso en el grifo de plástico. Para grabarnos. PERO el regalazo fue… el peluche WINNIE THE POOH. Bebito y Winnie tienen algo muy extraño. No sé si soy yo que lo motivo (where’s Winnie Pol?!? Where’s Winnie?? OOOH WINNIEEEE) o si ya le venía de serie, pero el caso es que siente amor por el adicto a la miel. Pero amor, eh. Lo abraaaza, le da beeesos… y lo tendríais que haber visto cuando vio que tras el papel de regalo aparecía Winnie. Ya no quiso saber nada más de los otros. Ni patinete, ni carrito, ni pocoyo, ni leches. Winnie. Y aún le dura.





También estamos familiares, pero con estas fiestas ya se sabe. Yo hasta compré un calcetín de papánoel para contribuir en este ambiente familiar. Nos fuimos a la nieve. Y esta escena fue muy muy graciosa. Realmente esa mañana de sábado, todos íbamos normales vestidos. Íbamos a la nieve, sí. Pero algo nos decía que debíamos ir vestidos de calle. Todos menos mi hermano el mediano. Él no. Él se cogió su traje de esquí (igual creía que íbamos a La Molina, el pobre), su trineo, su todo… y no sabéis CUANTÍSIMAS burlas recibió el pobre cuando llegamos al Montseny y por haber no había ni aroma a nieve.


Papánoel se ha portado tan bien (relacionando temas como puedo; aquí el conector sería la nieve)… tengo un kit blanqueador dental edición limitada con el que no me para nadie. Incluso me han regalado un papánoel gigante (lo mío y la navidad va muy arraigado). Y mi lote de potingues faciales y corporales. Y ropa. Y un libro. Y un anillo (que me va grande y se ha apalancado mi madre como ha querido). Y la wii fit. Y una colonia. Y chuches. Y… ¿y por qué siempre se olvida uno de los regalos que le traen? Beta amiloide se apodera de nosotros tan pronto?


Con moratones en las rodillas y los músculos más tensados que un muelle en su máximo esplendor (resaca de un día de show), me despido deseando una buena entrada de año y que consigáis robar los máximos caramelos que podáis en la cabalgata de reyes (recordad: cogerlos del suelo no tiene tanta gracia como robárselos a alguien; las peleas en ese evento están legalizadas).




Hace días recordé este juego, y lo viciadísima que estaba antaño, con mi nintendo de antaño, y cuando he visto (mentira, lo he buscado premeditadamente) éste grupo en el facebook... no puedo hacer más que dedicarle un post.

martes, 22 de diciembre de 2009

You smell better than Christmas dinner


He comprado la cocinita Smoby, para bebito (y no sé quién va a jugar más con ella); tejanos, jersey, polo, para el mediano (y no sé a quién le va a gustar más el estilo. ¿La manipulación es mala si es necesaria?); en proceso, libro para dejar de fumar, para el padre; bolso, para la madre. Con la envidia, he tenido que comprarme la cuarta temprada de Lost, con la manía de subtitularlo todo en inglés (que, si lo pienso, me encantaría que todo estuviera subtitulado; que la gente fuera hablando y alguien aguantara debajo una cartulina con la traducción simultánea al inglés. Dí que sí). Hoy me voy de comida navideña de gala. Mañana expongo parte de mi trabajo de tesina. Pero, sin duda, lo más destacable es que, ayer, inauguré los pendientes de reno.



jueves, 17 de diciembre de 2009

46. Remember actions speak louder than words.


¡¡Ayer celebramos la navidad entre compañeros de Máster!!


Qué grupazo. Somos el típico grupo que lo ves y te da la urticaria de lo unidos que están. Siempre había permanecido al otro lado de la valla, la valla de los que critican, pero ahora que me siento protagonista de él, tengo mi gozo en un pozo.


Total, que no podía faltar que nos fuéramos de cena navideña. ¿Y dónde? A un chino en toda regla. Dí que sí. Pero chino-chino eh. Que me sentí hasta discriminada, porque la fauna era autóctona pura homozigota. Con películas de chino que no las dan ni en el canal más Cosmopolitan. Tipo Ninja y artes marciales. Y qué decir del menú. Porque a ver, un momento, ésa es otra: un chino que va a atraer a los clientes españoles debería poner “MENÚ BÁSICO: tallarines, arroz frito tres delicias, rollitos de primavera, ternera con setas y pollo con almendras. PUNTO. Pa’que más. Bueno, y de postre incluso puede poner el típico coco de helado que vale más que un plato. PUNTO”. Pues no. En éste se notaba la calidad: todo estaba en chino, entendido para chinos, y con traducciones confusas. Incluso el cartel para ir al lavabo era internacionalmente chino. Y qué de risas.


Nos pedimos platos para compartir, que eso siempre me ha parecido muy romántico. Luego acabas cogiendo también de los platos vecinos, o regalando tus sobras. Somos mucho de la hermandad.


Recuerdo el momento en el que propuse cantar villancicos y ahí estábamos los 12, agarrados y moviéndonos cual ola marina, de un lado a otro, a son de peromiracomobebenlospecesenelrío. Por no contaros que luego hicimos la versión instrumental y cogimos la pandereta (un plato), el instrumento que se rasca y del que claramente no sé el nombre (un palillo chino y una botella, fregando el contorno de la botella), y una zambomba (éste era el mío, metiendo y sacando el palillo de la botella). Algún que otro se hizo la batería con los palillos y lo que buenamente pillara.


Hablando de palillos: qué moral trayéndonos SÓLO palillos. Tuvimos que practicar momentos previos a la comida, pasándonos un limón y una servilleta, entre todos. Aunque luego ya se sabe que la supervivencia te hace avanzar como sea. Y, cuando el hambre acecha, te transforma. Los J. cogieron los palillos como si fueran tijeras, y J. hubo un momento (que sólo yo pude presenciar) en el que, del arrebato de coger la comida como fuera, se llevó todo el palillo a la boca, como si fuera arroz (así explicado queda muy absurdo, pero me estuve riendo durante mucho rato).


Y por cierto, os interesará (uy, muchísimo, sin duda) saber que el martes que viene tengo una comida navideña pija, con médicos importantes bla bla, científicos importantes bla bla, y gente del departamento de psiquiatría médica. Me siento como una princesa convertida que viene del barrio pobre y no sabe usar los cubiertos. Éste restaurante, y yo con estos pelos.






Qué de vida, la de ver galets de adorno navideño en Barcelona

martes, 15 de diciembre de 2009

Si olvidas el futuro, pierdes el presente


A mi las invitaciones siempre me han hecho ilusión. Qué decir cuando me mandaban la carta del club super 3 regalándome una entrada al Tibidabo. Pues ahora lo mismo. JB me invita a vivir la navidad con un poco de loooooooo-te-ríiiiiiiiii-aaaaaaaaaaa (leído con voz de niño que canta los números)… y yo acepto, claro que sí (bases del juego aquí).




Esta mañana mismo pensaba qué haría si me tocara tanto dinero que ni yo misma podría gastar aunque lo quisiera. Y me ha salido una lista bastante larga, como era de esperar:

daría cheque regalo de “no pagues más la hipoteca hasta X”, para mis padres; me compraría un ático en Barcelona, el barrio aún está por definir. Y otro, tampoco muy enorme, en NY. Eso sí, con ventanales apuntando a la gran manzana. Cogería un vuelo y me iría a Nueva York; allí pasaría el día comprando ropa, comiendo en lugares caros, gastando en tecnología, haciéndome las uñas…no, espera, ahora que pienso. Simplemente iría allí y todo lo que quisiera hacer, lo haría. Como comprarme todos los trajes de las princesas Disney. Luego volvería y me compraría un 500. Decoraría mi nuevo ático, no sin antes unos días de reflexión. Como decidir dónde colocar la librería y qué libros poner en ella. Prepararía un montón de viajes más. Pondría un montón de dinero en la cuenta de ahorro para que pudiera ir a estudiar fuera. Iría a un montón de conciertos, teatro, bailes de danza. Me compraría unos patines. Los que tuvieran más prestaciones. Les compraría un piso a mis padres…

... vale, STOP. Creo que me estoy embalando.



Le paso la gran suerte de soñar qué compraría si le tocara a… (y aquí me vais a perdonar, pero todavía no me he socializado mucho así que le toca a quien le toca):

LauraconChoco (que, aunque no se lo haya dicho todavía, la sigo en silencio)
El profe
El de los porques
La del yogur
Las hermanas



Qué de vida, la de la riqueza

jueves, 10 de diciembre de 2009

"Feeling younger: impact of voluntary exercise on cognitive function in SAMP8"

Papá Noel,

Como no puedo esperar a que tú vengas, ya tengo que ir preparando todos los regalos. Ayer, con mi borrachera navideña, empecé a llenar el saco rojo, aunque no con mucho éxito.

El bolso que le vas a comprar a mi madre, se queda en la tienda porque, si aparezco en casa con eso, nos va a pillar el bacalao. El libro para dejar de fumar, para mi padre, quiero que se lo regales porque no he tenido la decencia de prepararle una terapia en condiciones; búscamelo bien porque todavía no me decido. La cocinita para Bebito, resérvala para el fin de semana que viene. Intenta que no te vengan muchos padres a reservar, no vaya a ser que me quede con la de menores prestaciones. Para mi hermano el mediano, a ver si consigues que en Zara la ropa de adolescente sea un poco más grande, que mi hermano no es de la NBA pero tampoco tiene 3 años. Recuerda que mi malévolo plan de intentar vestirlo bien debe funcionar. Luego estoy yo, que uno representa que no debería ver los regalos, pero no me pude resistir. Ayer, aunque tú no lo sepas, me hiciste muchos regalos. Primero (caganero), los mails tan divertidos que mandé por la mañana. Segundo (rey del mundo), lo bien que nos fue con los ratones. Tercero (pistolero), lograr alcanzar con mi muy título de trabajo de Máster, que he pensado que sea "Feeling younger: impact of voluntary exercise on cognitive function in SAMP8" (tengo que matizar, cognitive o "behavior", y ver dónde puedo enchufar la cuestión del género; ¿pero a qué es chanante la coletilla inicial?). Cuarto (lagarto), sacar dinero para el seguro y cambiar el sobrante que venía de Irlanda: todo por recuperar a Pokeball. Quinto (laberinto), llevarme hasta la óptica para que me hiciera con otra caja de gustosas lentillas de usar-y-tirar. Sexto (baloncesto), darme una tarde de compras. Séptimo (aquí se acaba la coletilla), regalarme un conjunto de ropa interior, color negro y textura sedosa, con un círculo de brillantitos en cada tira, y un brillante en la parte central, repetido en la prenda inferior (lo que viene siendo el tanga). Es tan bonito que esta mañana cuando he tenido que estrenarlo (he tenido que hacerlo... no me mires así, Santa) me he visto obligada a posar delante del espejo cual modelo de Woman'secret. Al final, soy la que más pillo. Qué sinvergüenza.






Qué de vida, la del regalo.

It's up to Santa Claus to be good


Estoy muy emocionada porque es navidad.


A mi eso de ir andando entre paraditas de caganers y troncos con cara, me pone feliz. Cada uno tiene sus cosas. Me gustan las luces con formas supuestamente navideñas. Adoro poder comprarle a Bebito el calendario de adviento y darle una chocolatina cada día. Poner el árbol y pelearme porque Bebito encuentre divertidísimo destrozarlo tirándole una pelota a mala leche. Llevar la pulsera navideña, a conjunto con calcetines y, a la menor ocasión, sacarme el zapato para enseñárselo a alguien. Ya he hecho planning de compras navideñas. Y hoy mismo me pondré el repertorio musical en el ipod.


Y, como inauguración del apartado navideño musical, aquí os dejo uno de mis temas favoritos.


http://www.youtube.com/watch?v=Pikz3DMhu54&feature=related


Empieza y uno se queda un poco loco con el foco (me pregunto cómo se debió sentir la niña). Canta tan bien que se me ponen los pelos de punta. Confieso que he intentado imitar sus giros mil veces en mi casa (especialmente en la ducha, por supuesto). El segundo 39 parece sacado de Lluvia de estrellas, y no lo negaréis. Y el pum pum pum pum de la batería, tocada por el niño dwarf, es más motivante que qué. A mi hasta me han entrado ganas de tener una batería. Luego se abre la imagen, y te preguntas, ¿hace falta todo el coro de negros para una actuación de colegio? Los ingleses están que lo tiran todo. El baile del dedo, segundo 51, se ve que está muy de moda. Y el arriba-abajo (final segundo 59) es un clásico que nunca te abandona. 1:11, la sensación del primer beso, la preparación del labio con labio, los segundos de tensión eternos, la pasión que busca colisión, es una emoción que deberíamos rescatar a menudo. 1:23, creo que es la primera vez que veo a un cantante que no tiene dientes y le queda hasta mono. 1:46, ¿qué pintan ahí los raperos? 1:53, waaaaaaaaah. 2:23, con lo profesional que le había quedado, ya tuvo que saludar.




Qué de vida, la de escuchar canciones navideñas en el despacho y preguntarse qué deben estar pensando los colegas de despachos contiguos.