A veeeeeeeer qué os cuento yo…
(algo navideño seguro)
Porque la pereza que da dejar esto unos días y luego volver…
Empezaré con algo no-navideño como es el gran acontecimiento que se ha dado en el hogar de los S.R: BEBITO HA HABLADO. En inglés (aquí viene el inciso donde cuento que me dedico a hablarle el poco inglés que me invento y practico en secciones como Learning English with Sandra).
Bueno, hablar hablar… el pobre ha hecho lo que ha podido. Y las palabras seleccionadas han sido “wora” as “water” y “cuka” as “cookie”. Y qué de contenta me he puesto. Porque últimamente estoy muy de hermana-guay-que-juega-con-su-hermano-que-podría-ser-un-hijo. A veces le da por llamarme mama. Eso sí, en castellano; que vaya un sacrilegio.
Para que veáis, le compré la cocinita Smoby y fue todo un éxito, porque ahora ha

cemos recetas imaginarias deliciosas y un sonido del agua de lo más real (psss), cuando llenamos la olla o el vaso en el grifo de plástico. Para grabarnos. PERO el regalazo fue… el peluche WINNIE THE POOH. Bebito y Winnie tienen algo muy extraño. No sé si soy yo que lo motivo (where’s Winnie Pol?!? Where’s Winnie?? OOOH WINNIEEEE) o si ya le venía de serie, pero el caso es que siente amor por el adicto a la miel. Pero amor, eh. Lo abraaaza, le da beeesos… y lo tendríais que haber visto cuando vio que tras el papel de regalo aparecía Winnie. Ya no quiso saber nada más de los otros. Ni patinete, ni carrito, ni pocoyo, ni leches. Winnie. Y aún le dura.

También estamos familiares, pero con estas fiestas ya se sabe. Yo hasta compré un calcetín de papánoel para contribuir en este ambiente familiar. Nos fuimos a la nieve. Y esta escena fue muy muy graciosa. Realmente esa mañana de sábado, todos íbamos normales vestidos. Íbamos a la nieve, sí. Pero algo nos decía que debíamos ir vestidos de calle. Todos menos mi hermano el mediano. Él no. Él se cogió su traje de esquí (igual creía que íbamos a La Molina, el pobre), su trineo, su todo… y no sabéis CUANTÍSIMAS burlas recibió el pobre cuando llegamos al Montseny y por haber no había ni aroma a nieve.
Papánoel se ha portado tan bien (relacionando temas como puedo; aquí el conector sería la nieve)… tengo un kit blanqueador dental edición limitada con el que no me para nadie. Incluso me han regalado un papánoel gigante (lo mío y la navidad va muy arraigado). Y mi lote de potingues faciales y corporales. Y ropa. Y un libro. Y un anillo (que me va grande y se ha apalancado mi madre como ha querido). Y la wii fit. Y una colonia. Y chuches. Y… ¿y por qué siempre se olvida uno de los regalos que le traen? Beta amiloide se apodera de nosotros tan pronto?
Con moratones en las rodillas y los músculos más tensados que un muelle en su máximo esplendor (resaca de un día de show), me despido deseando una buena entrada de año y que consigáis robar los máximos caramelos que podáis en la cabalgata de reyes (recordad: cogerlos del suelo no tiene tanta gracia como robárselos a alguien; las peleas en ese evento están legalizadas).
Hace días recordé este juego, y lo viciadísima que estaba antaño, con mi nintendo de antaño, y cuando he visto (mentira, lo he buscado premeditadamente) éste grupo en el facebook... no puedo hacer más que dedicarle un post.